DMV 2 Evaluación de factores físicos y mentales P M


  • Análisis profundo de la política. En 1978, La Sección de Investigación y Desarrollo (R&D), en cooperación con la División de Licencias de Manejar elaboró un reporte (Reporte de Investigación No. 67) en respuesta al proyecto de ley SB 2033. Este proyecto de ley requería que el departamento dirigiera una evaluación sobre la imparcialidad y validez de su política de licencias con respecto a los conductores con condiciones médicas físicas o mentales (P&M). Se iniciaron muchos cambios a la política como resultado de dicha investigación. Uno de los cambios más notables desde un punto de vista de beneficios en función de los costos se relacionaba con el tipo de acción probatoria utilizada para los conductores con ciertas condiciones. Hasta ese momento, el departamento requería la presentación de reportes periódicos del médico como condición para el período de prueba, cuando decidía otorgar licencia a los conductores P&M sobre la base de un período de prueba. Debido a que esta forma de período de prueba es costosa para el DMV, el médico y el conductor, la R&D diseñó un experimento que compara el valor de seguridad vial del período de prueba médico con dos opciones que no requieren de dichos reportes. Cada uno de los programas alternativos menos costosos era básicamente igual al período de prueba médico normal en términos de accidentes subsiguientes. El departamento decidió reemplazar el período de prueba médico por la alternativa que consiste en el período de prueba sin reportes médicos periódicos para la mayoría de casos P&M. Esta política se abandonó en 1988 debido a las inquietudes de la gerencia del programa por mantener un control médico y tratamiento adecuados en ausencia de un requisito periódico de reporte médico (ver pie de página 3). Sobre la base del análisis de costo-beneficios en el estudio original, se estima que el proceso de período de prueba menos costoso ahorró al departamento aproximadamente 2 millones de dólares durante el período 1979-1987.
  • Riesgo de accidentes de los conductores sordos, personas que usan lentes biópticos y conductores discapacitados. La R&D ha dirigido estudios estadísticos sobre las poblaciones mencionadas. Dos estudios sobre los conductores sordos, publicados en 1963 y 1964 (Reportes de Investigación Nos. 15 y 16) proporcionaron evidencia que, bajo ciertas condiciones, los conductores totalmente sordos representaban un promedio de riesgos de accidentes mucho más alto. Estos estudios, que constituyen la única evidencia empírica conocida sobre el papel de la sordera al manejar, han sido utilizados muchas veces por la Oficina Federal para la Seguridad del Autotransportista para refutar exitosamente las objeciones legales a su política de no permitir que las personas sordas manejen vehículos comerciales en el comercio interestatal. En 1973, la R&D realizó un estudio de los expedientes de manejo de los conductores con discapacidades en las extremidades (amputados, parapléjicos, conductores con parálisis cerebral, etc.). Este estudio (Reporte de Investigación No. 42), solicitado por un legislador de California, descubrió que los conductores con dichas discapacidades tienen expedientes de manejo tan buenos o mejores que los conductores sin discapacidades. Estos resultados apoyaron la política permanente del DMV de otorgar licencia a los conductores con trastornos no progresivos, únicamente sobre la base de sus habilidades para demostrar un conocimiento y destreza adecuados en el examen escrito y el práctico de manejo. Esto también se ha citado por grupos involucrados en la promoción de tarifas de seguro de responsabilidad civil no discriminatorias para los discapacitados.

La R&D realizó el primer estudio sobre conductores con visión incapacitada que usan lentes telescópicos ("biópticos") en 1983 (Reporte de Investigación No. 86). Aunque la opinión está dividida en cuanto a la seguridad vial de los conductores biópticos y la mayoría de los estados no permiten que los conductores con visión disminuida califiquen al usar lentes biópticos, California ha otorgado licencias a conductores biópticos desde hace varios años, considerando cada caso en forma individual. En un esfuerzo por establecer el impacto de seguridad de esta política, DDSL solicitó a la R&D que lleve a cabo un análisis estadístico de los expedientes de manejo de los usuarios biópticos identificados, el estudio se mencionó anteriormente.

El reporte inicial se realizó sobre la base de un análisis de cientos de conductores e indicó que los conductores biópticos presentan porcentajes significativamente mayores de accidentes, incluyendo accidentes fatales y que provocaron lesiones, que los conductores de edad similar con una visión "normal". El reporte original contiene varias recomendaciones para reducir este impacto negativo; algunas de ellas se implementaron. Estos cambios incluían un uso mayor de las restricciones de la licencia y la programación de reexaminación al recibir cualquier reporte de accidente que involucraba a los conductores biópticos.

Una evaluación bastante reciente (Reporte de Investigación No. 163, 1996) realizada por la R&D sobre todos los conductores biópticos que actualmente poseen licencia actualmente demuestra que las personas que usan lentes biópticos continúan teniendo un promedio considerablemente elevado de accidentes y que muchos no tienen las restricciones adecuadas. Las implicaciones de este último estudio en las políticas están actualmente bajo revisión.

La R&D también ha terminado recientemente un estudio sobre la política del departamento que requiere que los conductores que no aprobaron el examen práctico de manejo estándar del DMV o que tienen ciertas condiciones médicas, aprueben un examen práctico de manejo especial (SDT) para obtener la licencia. Los resultados de este estudio (Reporte de Investigación No. 160) indican que quienes aprueban el SDT tienen un índice de accidentes subsiguientes tres veces más alto que los conductores "normales" de la misma edad y género. El reporte concluye que el SDT actual no identifica efectivamente a los conductores de alto riesgo y que la política del examen, los criterios de calificación del examen y el examen en sí deberían revisarse. Este reporte ha provocado cambios importantes en la estructura del sistema SDT y los criterios para determinar la referencia al SDT.


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